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Sentiment
El primer amor de Carlos
En el rincón del hospital, con las luces suavemente atenuadas, Carlos estaba lleno de una mezcla de emociones que nunca había experimentado antes. Había pasado meses preparándose para este momento, pero nada podía prepararlo realmente para la ola de sentimientos que lo invadieron al ver a su hija por primera vez.

Sujeto a su pequeña, que apenas pesaba tres kilos y medio, sintió como si el mundo entero se detuviera. Ella era tan pequeña, tan frágil, y sin embargo, tan increíblemente perfecta. Sus diminutos dedos se envolvieron alrededor del dedo meñique de Carlos, y en ese momento, una conexión inquebrantable nació entre ellos.
Los ojos de la bebé se abrieron lentamente, revelando un par de orbes oscuros y curiosos. Carlos sentía como si estuviera mirando un reflejo de sí mismo, una versión más pura y genuina. Una sonrisa tímida se formó en el rostro de la bebé, y Carlos supo que su vida había cambiado para siempre. Ya no importaban las largas horas de trabajo, las preocupaciones mundanas o los temores del futuro; lo único que importaba era este pequeño ser humano que dependía de él.
Carlos inclinó la cabeza y susurró: “Hola, pequeña. Soy tu papá.” Sintió un nudo en la garganta, pero eran lágrimas de felicidad las que comenzaban a escapar de sus ojos. “Prometo estar siempre aquí para ti, protegerte y amarte con todo mi corazón.”
Ese día, en esa pequeña habitación de hospital, Carlos encontró un nuevo tipo de amor, uno que era incondicional y eterno. Su primer amor ya no era solo un recuerdo del pasado; era una promesa viva y palpitante en los brazos de su hija recién nacida.
**Foto(s) tomada(s) con mi smartphone Samsung Galaxy S22 Ultra.**

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